El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció este lunes la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, en una decisión que pone fin a una legislatura signada por la fragilidad parlamentaria de su gobierno de coalición en minoría.

El mandatario, en el poder desde 2018, comunicó la medida desde el Palacio de la Moncloa tras un Consejo de Ministros extraordinario convocado de urgencia para disolver las Cortes Generales.

El detonante inmediato fue la derrota en el Congreso de sus iniciativas para enfrentar la crisis de la vivienda, a lo que se sumaron los escándalos que afectan a personas de su círculo cercano. 

En su mensaje, Sánchez reconoció que necesita ampliar su base de apoyo para continuar con las reformas que tiene pendientes. "Para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente", afirmó, y agregó que, para reducir los niveles de desigualdad, requiere "una mayoría mucho más amplia, progresista" en el Parlamento.

El escenario electoral

Los sondeos más recientes colocan al Partido Popular, principal fuerza de la oposición, por delante de los socialistas. Sin embargo, ninguna encuesta le otorga al PP la mayoría absoluta, lo que lo obligaría a buscar aliados para gobernar. En ese mapa, Vox, la tercera fuerza política, aparece como un socio casi inevitable.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reaccionó de inmediato y celebró la convocatoria después de meses de reclamar un adelanto electoral. "Por fin decidirán los españoles", declaró. Y añadió: "Solo me mueve servir a mi país para dejar atrás esta negra etapa y abrir otra que nos vuelva a reunir a todos los españoles".

Los comicios estaban previstos originalmente para 2027, por lo que el adelanto representa un giro significativo en el calendario político español.

La fecha elegida, el 29 de noviembre, abre un proceso electoral que definirá el rumbo del país en un contexto de alta polarización y de creciente peso de la ultraderecha en el tablero parlamentario.